Un matrimonio diferente Capitulo 8 y 9
Capitulo 8
Él la había empujado contra un cuerpo tibio y vigoroso, amenazándola con un contacto físico tan turbador como desconocido. No podía creer que él la estuviera tocando. Parecía algo irreal. Durante cinco años se había comportado como un leproso que se aparta. Y ahora, de repente, quería tocarla, como si estuviera en su derecho. Pero no tenía ningún derecho, y no deseaba sus manos sobre su cuerpo.
- Tal vez no sepas dónde está ese certificado. Tal vez lo haya destruido Max. Pero quizás lo tenga alguien en sus manos esperando para activarlo como una bomba...
Las palabras que usó la hicieron temblar.
Justin lentamente la iba dando vuelta. _________ no se había dado cuenta de lo fuerte que podía ser un hombre comparado con una mujer, hasta que Justin la levantó del suelo como si fuese una muñeca y la apretó contra él.
Descalza no le llegaba ni al hombro, y antes de que él se inclinara hacia ella, las mejillas de _________ rozaron el pecho viril que asomaba por la camisa de seda, cuando se abrió inesperadamente su chaqueta. _________ apenas podía respirar ante la esencia de su masculinidad.
- Mírame - le dijo cortante.
- Por favor, déjame marchar - atinó a decir ella.
Justin le tomó la barbilla y se quedó mirándola, como si no la hubiese oído.
_________ sabía de los hechos acontecidos esa tarde y el ataque de furia de Justin, habían sido apartados de su mente, y que otras necesidades le urgían en es momento.
_________ sintió un torbellino de sensaciones que jamás había sentido. Su cuerpo estaba tenso, y parecía recoger todos los estímulos provenientes de aquella atmósfera.
- Justin... - se oyó decir, mientras sentía que sus pies se apoyaban en la alfombra.
- Hace tanto que no te oigo pronunciar mi nombre - dijo él en un tono profundo.
- No... - dijo ella.
El dedo pulgar de Justin recorrió el labio inferior de _________, haciéndola temblar. Ella intentó moverse, pero la otra mano de él la sostenía con firmeza apoyada en su espalda.
Justin la miró intensamente, y con el pulgar separó sus labios y se internó en la boca de ella, mientras la palma le acariciaba la mejilla. Era un gesto más erótico que jamás había experimentado, y lo peor era que le estaba desencadenando una serie de reacciones físicas que reconocía como una traición de su cuerpo a sí misma.
Era evidente que él se divertía con sus reacciones, pero su mirada expresaba además una gran satisfacción. _________ lo notaba en la expresión de sus ojos.
Justin era un maestro en las técnicas y el arte de seducir, un arte que redundaba en su propio beneficio, aumentando su propio placer. Y estaba acostumbrado a buscar ese placer siempre que afloraba el deseo.
- Quiero... - _________ no podía decir más de una palabra.
- ¿Más? - Justin la soltó de pronto, y le sonrió -. La próxima vez que te pida que tires la toalla, hazlo, pequeña - le aconsejó suavemente.
_________ sintió que esa insinuación podía ser más dolorosa que un puñetazo. Cuando la puerta se cerró tras él, _________ se desmoronó. Lo había desafiado, lo había irritado. Estaba confusa. Todos esos años, nada, y ahora...
¿Por qué ahora? Recordaba lo que le había dicho momentos antes: que su padre no había podido obligarlo a compartir la cama con ella. Y, sin embargo, cuando afloraban sus instintos, parecía que cualquier mujer le venía bien.
Lo que estaba claro era que Justin tenía que demostrar que era un macho. Plantearle el divorcio en esas circunstancias hubiese sido contraproducente, porque lo hubiese llevado aún más lejos en sus intentos de intimar con ella.
No era el mejor momento de hablar de Ryan.
_________ recogió sus prendas nuevamente.
La cuestión era que su marido se había dado cuenta de que existía, aunque sólo fuera de la forma que para él contaba una mujer: sexualmente.
Capitulo 9
Pero estaba indignada. No entendía cómo se había atrevido a tocarla. No tenía derecho. Y además, seguramente, le era infiel a alguna mujer. Y por descontado se hubiera aprovechado de su deseo, en caso de que hubiese existido. Él era así. Estaba acostumbrado a tomar, no a dar.
Justin había trabajado duramente para levantar las empresas familiares que había heredado, la herencia de los Bieber. Nadie le había regalado nada, ni le había hecho favores. Y él no hacía tampoco. Pero seguía a sus enemigos hasta la muerte, y cuando tenía a su presa, regresaba victorioso. Luchaba constantemente por su supremacía.
Ése había sido el aspecto del carácter de Justin que Max había valorado más. Y finalmente le había servido a Justin en bandeja de plata, tratando de convencerla de que aunque él no hubiese hablado de amor, sería un perfecto marido.
¿De qué marido hablaba su padre? Ella jamás había tenido un marido. Pero cinco años atrás ella no había podido adivinar el futuro.
Lo curioso era que sus recuerdos de los primeros encuentros no coincidían en absoluto con lo de él. Había terminado la escuela secundaria, y había perfeccionado la técnica en arreglos florales, ¡qué tontería! Deberían haberle enseñado mejor, un curso sobre hombres...
Justin había aparecido en la entrada de la sala de música, sin que nadie lo hubiese invitado o llamado. Lo habían hecho esperar a Max en la sala de espera y él debía haberla visto por la ventana, porque para llegar a la sala de música tenía que salir de la sala de espera, atravesar el hall, pasar por la otra habitación y entrar a la sala de música a través de un ventanal. Así que, ¿Cómo podía tener el descaro de decirle que ella había preparado el encuentro?
Lo había visto de pronto en la entrada y, si, se había enamorado de él a primera vista. Su presencia la había impactado. Era como un dios griego que se le había aparecido en todo su esplendor.
- Eres una bocanada de aire de primavera en este triste paisaje de invierno - le había dicho Justin.
Y probablemente lo había copiado de alguien, pero él había pronunciado esas palabras.
A ella no se le había ocurrido que él estuviese interesado en ella, sino en las plantas. Porque había surgido una conversación entre ellos. No había demostrado su falta de interés e ignorancia hacia el mundo vegetal, y ella se había dejado engañar.
Incluso le había dicho que sus ojos hacían juego con las violetas, y ese cumplido le había salido tan torpe como el primero, lo que le dio la impresión a _________ de ser un hombre tímido, a pesar de disimularlo con cierta sofisticación.
- ¿Tímido Justin?
Él no le había dicho nada sobre su cita con su padre. Parecía haberlo olvidado más bien, hasta que la empleada había ido a decirle que su padre le llamaba y entonces se había quedado desconcertada al encontrarla con Justin.
Le diré que lo está esperando - le había dicho _________ a Justin, y había subido rápidamente hasta la biblioteca de su padre.
- ¿Quién es él? - le había preguntado a su padre con interés y ensoñación.
- Justin Bieber - su padre la había mirado achicando los ojos.
- Lleva aquí un montón de tiempo. ¿No crees que debiéramos invitarlo a cenar?
- Parece que ha tenido éxito...
- ¿Está casado?
Y lo habían invitado a cenar. Había sido culpa suya, enteramente culpa suya. Su padre había pedido disculpas a Justin y luego los había dejado solos, y en ese rato Justin le había hecho un montón de preguntas personales a _________. No se había molestado en averiguar si tenía la edad apropiada. Sabía perfectamente la edad que ella tenía.
Al día siguiente la había llevado a dar una vuelta en coche, pero su padre dudó en darle su consentimiento. Este hecho la había puesto en evidencia delante de Justin, quien no habría tenido la menor duda acerca de la sobreprotección de su padre.











